El brote de ébola que afecta la provincia de Ituri, en el este de la República Democrática del Congo (RDC), ha provocado al menos 136 fallecimientos y 543 casos sospechosos, según informó el Ministerio de Salud local. La emergencia se extiende también a países vecinos como Uganda y Sudán del Sur, donde ya se confirmaron contagios.
Las autoridades sanitarias congolesas señalaron que las cifras incluyen muertes ocurridas antes de que las víctimas recibieran atención médica y casos que continúan en investigación. Ante esto, se desplegaron equipos especializados en las zonas afectadas de Bunia, Rwampara, Lwemba y Nyakunde, donde circula la cepa Bundibugyo, cuya letalidad está estimada entre el 25 y el 40 por ciento, de acuerdo con Médicos Sin Fronteras.
Para controlar la propagación, se habilitaron nuevos centros de tratamiento y se distribuyó equipo médico con el fin de mejorar la atención y contener la transmisión. El virus, que comenzó a circular a finales de abril, alcanzó otras regiones como Kivu del Norte, incluyendo la comuna de Katwa y la ciudad de Butembo, e incluso la capital provincial Goma.
En Uganda se confirmaron dos casos en Kampala, uno de ellos importado desde el Congo, mientras que Sudán del Sur reportó un contagio en el estado de Ecuatoria Occidental, próximo a la frontera con la RDC. Este brote constituye el decimoséptimo registrado en la RDC desde la detección original del virus en 1976.
En materia de prevención, el director del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de África anunció el desarrollo de tres vacunas contra la cepa Bundibugyo. Entre ellas, destaca una vacuna de ARN mensajero, tecnología derivada de la pandemia de Covid-19, que podría estar disponible en tres meses. También se apura la producción de la vacuna ChAdOx, creada por la Universidad de Oxford, y la vacuna VSV-BDBV, en fase de investigación en la Universidad de Texas, que pronto podría pasar a producción masiva.