Un análisis prospectivo basado en datos del Biobanco del Reino Unido vinculó el consumo de café con una importante reducción en el riesgo de cirrosis, carcinoma hepatocelular y mortalidad asociada a enfermedades hepáticas. El estudio abarcó a más de 350 mil personas sin criterios de daño hepático al inicio, a quienes se siguió durante aproximadamente 13 años.
Los hallazgos demostraron una relación dose-dependiente: el beneficio para la salud del hígado aumentó conforme la cantidad diaria de tazas se incrementó. Tomar entre una y dos tazas diarias se asoció con un menor riesgo de cirrosis, cáncer hepático y fallecimientos por causas relacionadas. Este efecto protector fue más pronunciado en quienes consumían entre tres y cuatro tazas, mientras que quienes superaron las cinco tazas diarias evidenciaron la reducción más significativa en estos riesgos.
El estudio evaluó tanto café con cafeína como descafeinado, detectando beneficios similares en ambos casos. Esto sugiere que las propiedades antioxidantes y otros compuestos no relacionados con la cafeína podrían ser responsables del efecto preventivo observado.
Para establecer los resultados, se analizaron los registros médicos de incidencia de cirrosis —que es la cicatrización irreversible del hígado causada por diversas patologías crónicas—, así como los casos de carcinoma hepatocelular, el tipo de cáncer hepático más frecuente. Además, se incluyó la mortalidad vinculada a enfermedades del hígado.
En una submuestra de casi 29 mil participantes, se realizaron estudios por resonancia magnética para medir la cantidad de grasa hepática, hierro y el grado de fibroinflamación, aspectos claves en la salud del órgano. También se aplicaron perfiles proteómicos en más de 44 mil personas para profundizar en los mecanismos biológicos relacionados.
El equipo liderado por Hyunseok Kim, especialista en trasplantes hepáticos, destacó que esta investigación es probablemente el seguimiento a largo plazo más completo sobre el impacto del café en el hígado. Según explicaron, los resultados podrían orientar futuras recomendaciones dietéticas para la prevención de enfermedades hepáticas crónicas, que representan una carga importante para la salud pública.
El consumo habitual de café se presentó así como un factor modificable ligado a menores complicaciones hepáticas, con relevancia para pacientes en riesgo o con factores predisponentes. El estudio también aclaró que los efectos no dependen exclusivamente de la cafeína, abriendo interrogantes sobre los componentes antioxidantes y antiinflamatorios del café como agentes protectores.