El sistema de salud de PAMI se mantiene operativo y sin interrupciones significativas, a pesar de una protesta impulsada por un grupo reducido de profesionales. Las autoridades del organismo reforzaron que la gran mayoría de los médicos de cabecera sigue atendiendo con normalidad a sus afiliados, garantizando así la continuidad de los servicios a los adultos mayores.
La medida de fuerza no cuenta con respaldo gremial ni de asociaciones médicas, lo que limita su alcance y efectos. Desde PAMI destacaron que la protesta responde a un sector minoritario y rechazaron cualquier rumor sobre el cierre del hospital de Hurlingham, que permanece abierto y en funcionamiento habitual.
En relación con las demandas salariales, el organismo anunció un aumento en la cápita para médicos de cabecera, que pasó de $2.100 a $2.400 por afiliado, aplicable retroactivamente desde mayo. Esta mejora económica forma parte de un compromiso para fortalecer la atención, además de mantener abierta la mesa de diálogo con los representantes de los trabajadores de la salud para seguir negociando acuerdos que permitan una asistencia de calidad.
Así, mientras persisten estos reclamos aislados, PAMI reafirma su postura de garantizar la estabilidad y el servicio a sus beneficiarios, evitando mayores inconvenientes o interrupciones en la atención médica.