Este miércoles se llevó a cabo la Marcha Federal por la Salud, una convocatoria impulsada por diversos actores del sistema sanitario que alertan sobre las consecuencias perjudiciales del ajuste económico aplicado por el gobierno de Javier Milei. La movilización partió desde el Ministerio de Salud hasta la Plaza de Mayo, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Los organizadores sostienen que las políticas de desfinanciamiento y recortes en salud no solo deterioran la calidad de los servicios, sino que también ponen en riesgo la vida de miles de personas. Bajo la consigna «La salud no es un privilegio: es un derecho», se reclamó frenar la profundización de la crisis sanitaria y preservar las conquistas sociales, laborales y sanitarias alcanzadas colectivamente.
Entre las demandas centrales se destacaron la defensa de programas estratégicos como el Programa Remediar, clave para el acceso a medicamentos gratuitos, y el rechazo al desfinanciamiento del PAMI, que afecta la cobertura de los adultos mayores. También se exigió mantener íntegro el Programa Nacional de Inmunizaciones, fundamental para la prevención de enfermedades, y rechazar cualquier retroceso en las políticas de salud mental, área que requiere atención urgente.
Esta movilización refleja la preocupación generalizada frente a las medidas de ajuste fiscal que impactan directamente en la salud pública. El Foro por el Derecho a la Salud señaló que el ajuste no solo enferma sino que mata, al erosionar el acceso y la calidad de los servicios esenciales para la población.
La convocatoria reunió a profesionales, trabajadores de la salud y organizaciones sociales que demandan políticas públicas comprometidas con el derecho a la salud como garantía para toda la población y no como objeto de recortes presupuestarios.