La detección de un brote de hantavirus a bordo del crucero antártico MV Hondius ha generado una alarma creciente en Ushuaia, principal punto de partida para las expediciones a la Antártida. El sector turístico local, que depende en gran medida de la llegada de cruceros de expedición, observa con atención el desarrollo de las investigaciones sanitarias y sus posibles consecuencias en la próxima temporada.

Las pesquisas aún no lograron determinar con exactitud dónde se produjo el contagio inicial, conocido como “paciente cero”. Se sabe que la pareja neerlandesa identificada como caso índice viajó durante varios meses por Argentina, Chile y Uruguay antes de embarcar en Ushuaia, transitando por áreas patagónicas consideradas endémicas para la cepa Andes del hantavirus. Esta incertidumbre alimenta la preocupación entre autoridades y operadores turísticos locales.

Desde el sector privado, algunos operadores ya registran consultas y cancelaciones vinculadas al caso. Patricio Cornejo, de la agencia Tierra del Fuego Aventura, afirmó que han notado inquietud y que trabajan para mitigar el impacto y garantizar condiciones seguras a los turistas. Por su parte, el Instituto Fueguino de Turismo espera que la situación se resuelva como un hecho aislado y reafirma la intención de mantener a Ushuaia como un referente en cruceros antárticos.

El temor se extiende especialmente por la repercusión mediática internacional, dado que Ushuaia depende considerablemente del turismo antártico y de cruceros de expedición para su economía regional. Las autoridades aguardan el cierre definitivo de las investigaciones epidemiológicas para definir medidas concretas y esclarecer el origen del brote que afectó a la tripulación del MV Hondius.