El Día Mundial de la Fibromialgia y la Fatiga Crónica encontró en Zárate un espacio de visibilización y reclamos concretos para mejorar la atención y la calidad de vida de quienes sufren estas enfermedades. El Palacio Municipal se iluminó de violeta, color que simboliza esta causa, y variadas actividades con apoyo institucional buscaron poner en agenda un tema aún envuelto en desconocimiento y estigma.
Un eje central de esta lucha es la demora en el diagnóstico. Los síntomas, como dolor generalizado y fatiga extrema, a menudo no se reflejan en estudios clínicos tradicionales, lo que dificulta la identificación temprana. Según Gretel Meichtiry, una paciente y activista local, este retraso puede extenderse hasta cinco años, tiempo durante el cual la enfermedad avanza y afecta gravemente la vida cotidiana. Por eso, uno de los reclamos prioritarios es capacitar al sistema de salud para reconocer estas patologías, acelerar el diagnóstico y garantizar la derivación adecuada a especialistas.
La fibromialgia y el síndrome de fatiga crónica forman parte de un grupo de trastornos relacionados con el sistema nervioso central, que también incluye la sensibilidad química múltiple y la electrohipersensibilidad. Aunque sus causas aún no están completamente definidas, especialistas vinculan su aparición a situaciones traumáticas, infecciones virales u otros procesos desencadenantes. Se caracterizan por síntomas como dolor persistente, sin daño visible, y fatiga incapacitante que limita las actividades diarias.
En Zárate, la iniciativa por la concientización se sumó a acciones similares en otras ciudades y provincias del país, con el objetivo de abrir el debate social y médico. Además, el Concejo Deliberante local declaró la fecha de conmemoración como de interés legislativo, en una formulación más precisa que en años previos, lo que representa un avance simbólico y político para la causa.
Estas actividades recuerdan también la vinculación histórica del 12 de mayo con la enfermería, un homenaje que refuerza la humanidad detrás de estas enfermedades invisibles. La comunidad organizada, junto con instituciones, continúa impulsando campañas para que las personas afectadas accedan a tratamientos adecuados y sean reconocidas por el sistema sanitario, evitando el aislamiento y la incomprensión.