Un científico con experiencia en Google realizó una predicción que desafía los conocimientos actuales sobre la física del tiempo: en 2029, asegura, los humanos comenzarán a retroceder en el tiempo. La declaración, aunque ambiciosa, carece de especificaciones técnicas sobre cómo ocurriría este fenómeno o qué evidencia respalda semejante conclusión.

El investigador, cuyo trabajo previo en una de las mayores empresas tecnológicas del mundo le otorga cierta visibilidad en círculos científicos y mediáticos, no ofreció detalles adicionales sobre los mecanismos que permitirían tal proceso o las implicancias que tendría para la sociedad. La ausencia de marcos teóricos o datos concretos deja la afirmación en el terreno de la especulación.

Esta clase de predicciones, aunque generan interés mediático, requieren respaldo experimental y consenso dentro de la comunidad científica para ser consideradas serias contribuciones al conocimiento. Hasta el momento, no hay evidencia física que sugiera que un retroceso temporal sea posible bajo las leyes conocidas del universo.