El Arzobispado justificó la restricción de celulares en los colegios bajo su jurisdicción como una medida orientada a recuperar y fortalecer los vínculos humanos entre la comunidad educativa. La decisión responde a la necesidad de priorizar la interacción presencial en los espacios de aprendizaje.
Según la explicación del Arzobispado, la limitación en el uso de dispositivos móviles busca crear condiciones que favorezcan la comunicación directa entre estudiantes, docentes y familias. La institución considera que esta política contribuye a mejorar la calidad de los procesos educativos y a fortalecer las relaciones personales dentro de las aulas.
La medida forma parte de una estrategia más amplia de las instituciones católicas para gestionar el impacto del uso de tecnología en el desarrollo de los adolescentes. El Arzobispado enfatizó que la restricción no busca eliminar completamente el acceso a estos dispositivos, sino establecer límites claros sobre cuándo y cómo pueden utilizarse durante la jornada escolar.