España se prepara para vivir un aumento marcado y sostenido de las temperaturas que, según las previsiones meteorológicas, serán superiores a 40°C en varias zonas del país. Este evento, que comenzará este jueves, es resultado de una potente dorsal anticiclónica que elevará la temperatura ambiental, transformando grandes extensiones de la Península Ibérica en un entorno de calor extremo.
Los especialistas señalan que el fenómeno podría evolucionar hacia un “domo de calor” o “cúpula térmica”, un sistema atmosférico que actúa como una tapa sobre la región, atrapando el aire caliente y dificultando la llegada de aire fresco. Esto genera noches con temperaturas elevadas y aumenta el riesgo de golpes de calor y otras complicaciones vinculadas a la ola de calor.
Entre las zonas más afectadas se encuentran el valle del Guadalquivir, Extremadura, Castilla-La Mancha, Madrid y áreas del valle del Ebro, donde las marcas podrían superar ampliamente los 40°C. La persistencia del anticiclón y la alta temperatura superficial del Mar Mediterráneo son factores que intensifican este calentamiento, manteniendo el suelo extremadamente caliente tras recientes episodios similares.
Este aumento térmico sucede poco después de que España registrara temperaturas históricas durante la primera gran ola de calor del verano europeo. Diversos organismos meteorológicos internacionales anticipan que esta anomalía térmica se mantendrá durante las próximas semanas en gran parte del continente, con registros muy por encima de los valores promedio para la temporada.
Los meteorólogos advierten que las condiciones actuales —suelo recalentado, atmósfera estable y aguas del Mediterráneo cálidas— constituyen un escenario propicio para la aparición del "horno ibérico". Además, recalcan la importancia de tomar precauciones para prevenir incendios forestales y proteger a la población vulnerable de las consecuencias del calor extremo.