OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT, procesa información personal de millones de usuarios en todo el mundo. Los datos ingresados en la plataforma se utilizan parcialmente para mejorar y entrenar los modelos de inteligencia artificial, según las políticas de privacidad de la compañía. Esta práctica genera interrogantes sobre cómo se resguarda la información sensible compartida en las conversaciones.
Los usuarios pueden controlar el alcance de esta recopilación a través de configuraciones específicas. Desactivar el historial de chat es una opción que impide que OpenAI guarde las conversaciones para futuro entrenamiento de modelos. Esta medida se encuentra disponible en los ajustes de privacidad de la plataforma y permite limitar el acceso a datos personales sin dejar de usar el servicio normalmente.
La plataforma también permite a los usuarios solicitar la eliminación de datos personales y acceder a un registro completo de la información que la empresa mantiene sobre ellos. Estas opciones forman parte de derechos de privacidad que OpenAI ofrece en cumplimiento con regulaciones internacionales sobre protección de datos.
Para aquellos que buscan mayor confidencialidad, evitar compartir información identificable en las conversaciones es recomendable. Los detalles como nombres, direcciones, números de teléfono o datos financieros deberían limitarse al máximo, incluso cuando se haya desactivado el historial.
La empresa sostiene que implementa medidas técnicas para proteger la información, aunque los usuarios mantienen la responsabilidad final sobre qué datos deciden compartir con la plataforma.