Demian Reidel rechazó haber autorizado los gastos realizados con tarjetas de Nucleoeléctrica que generaron polémica pública. El funcionario salió al cruce de las críticas y marcó distancia con los movimientos de dinero cuestionados en la empresa estatal.

En sus declaraciones, Reidel fue categórico respecto a qué no se financió desde esas tarjetas corporativas. Aseguró que no hubo discotecas ni servicios de playa pagados con fondos de la empresa, negando así algunos de los gastos que fueron objeto de escrutinio público.

El funcionario buscó aclarar su posición en medio de la controversia sobre el uso de los recursos estatales. Sus declaraciones apuntaron a establecer una separación nítida entre su gestión y los movimientos de dinero que resultaron cuestionados, aunque no especificó detalles adicionales sobre la naturaleza de los gastos en cuestión.