Nucleoeléctrica suspendió las tarjetas corporativas de sus funcionarios luego de que trascendieron informaciones sobre los gastos realizados con esos instrumentos. La medida se concretó en respuesta a la difusión de información que generó cuestionamientos sobre el uso de estos recursos.

La decisión de cortar el acceso a las tarjetas corporativas representa una acción inmediata de la empresa estatal ante la exposición pública de cómo se utilizaban estos fondos. La medida alcanza a los ejecutivos y personal de la organización que disponían de estas tarjetas para gastos operacionales.

Esta situación refleja una práctica común en empresas del sector público y privado donde las tarjetas corporativas quedan bajo escrutinio cuando se revelan detalles sobre su utilización. La suspensión es un paso que apunta a contener la situación mientras se revisan los procedimientos internos de control y autorización de gastos.