El mercado de alquileres residenciales en Capital Federal enfrenta un escenario cambiante, donde los incrementos en los precios se ubican por debajo del nivel general de inflación, pero aún representan un desafío para los inquilinos. Según datos recientes, el aumento interanual promedio de los alquileres alcanza un 35,08%, reflejando ajustes significativos pero menos agudos que en años anteriores.

Desde la derogación de la Ley de Alquileres a finales del año pasado, la oferta de unidades disponibles en la ciudad exhibió un crecimiento notable, con un aumento de más del mil por ciento en la cantidad de anuncios publicados. Este cambio impulsó una recomposición en el mercado, que se volvió más competitivo y selectivo, generando mayores opciones para los buscadores de vivienda y moderando la escalada de precios.

Los valores de alquiler varían considerablemente según el tipo de unidad y la zona geográfica. Por ejemplo, un monoambiente puede costar alrededor de 400.000 pesos en barrios como Once, mientras que en enclaves como Núñez alcanza hasta 680.000 pesos. Los departamentos de dos ambientes fluctúan entre 580.000 y 800.000 pesos, con los valores más altos en zonas céntricas y residenciales tradicionales.

En cuanto a inmuebles más amplios, los precios también presentan una dispersión marcada: los tres ambientes oscilan desde 735.000 pesos en Villa General Mitre hasta más de un millón en Palermo, uno de los barrios más codiciados. Para cuatro ambientes, los montos mínimos se registran en Villa Lugano, mientras que en Villa Urquiza o Recoleta los alquileres alcanzan cifras superiores a 1.500.000 pesos mensuales.

Los incrementos porcentuales por tipo de inmueble revelan particularidades: los departamentos de un ambiente subieron un 34,97%, los de dos ambientes un 30%, los de tres ambientes un 25,36% y los de cuatro ambientes registraron el mayor ajuste, con un alza cercana al 50%. Estas variaciones reflejan la combinación entre la demanda, la oferta y la ubicación dentro del tejido urbano porteño.