El otoño transforma el paisaje del sudoeste de la provincia de Buenos Aires en un escenario ideal para la cosecha de aceitunas, marcando el inicio de una temporada que entusiasma tanto a los productores como a los visitantes. Esta región, a poco más de 500 kilómetros de la Capital Federal, reúne condiciones climáticas y de suelo similares a las del Mediterráneo europeo, que favorecen la producción de aceites de oliva virgen extra reconocidos tanto en el ámbito nacional como internacional.

El corredor rural y turístico integrado por localidades como Coronel Dorrego, Bahía Blanca, Tornquist, Coronel Pringles, Puán y Adolfo Alsina se consolida como un destino donde la agricultura, la cultura y el turismo se entrelazan. En particular, Coronel Dorrego sobresale como un centro destacado para el oleoturismo, que combina actividades agrícolas con éstas experienciales y gastronómicas.

En este distrito, Estilo Oliva desarrolla propuestas sustentables en sus fincas Don Nicolás y Familia Hollender. Durante el otoño, estos espacios ofrecen recorridos guiados donde los visitantes participan en la recolección manual de aceitunas, aprenden sobre el traslado del fruto a la almazara y pueden elaborar su propio aceite. Las jornadas incluyen además catas dirigidas, almuerzos campestres y talleres de bienestar que exploran usos integrales del olivo, sumando actividades como yoga para crear una experiencia completa alrededor de la cultura olivícola.

Otra propuesta de la zona es Finca Rumaroli, que emplea tecnología italiana avanzada para procesar las aceitunas rápidamente tras la cosecha, preservando sus cualidades. Durante las visitas, especialistas explican el perfil sensorial de diferentes variedades de aceitunas mientras muestran el paso de la fruta del árbol a la molienda en la almazara.

En la localidad de Faro, próxima a Coronel Dorrego y conocida por sus playas y el histórico Faro Recalada a Bahía Blanca, se encuentra la Capilla Nuestra Señora del Olivo, un espacio que une la historia ferroviaria local con la tradición religiosa y la naturaleza rural. Esta capilla se levanta sobre la antigua vivienda del cambista de tren y ofrece recorridos guiados que realzan el valor patrimonial y espiritual vinculado al paisaje olivícola.

Más al interior, la localidad de Puán se suma a esta red turística y productiva con actividades y oferta gastronómica que destacan el cultivo del olivo como eje central, aunque el detalle de las propuestas específicas se encuentra en desarrollo.

De esta manera, el oleoturismo en Buenos Aires promueve no solo el contacto con la naturaleza y la alimentación saludable, sino también la preservación de tradiciones, la innovación productiva y el fortalecimiento de economías regionales, consolidando una experiencia donde paisaje, cultura y producción se potencian mutuamente.