La buganvilla, conocida en Argentina como Santa Rita, es una planta ornamental muy difundida a nivel mundial, pero su genética permanecía poco estudiada. Recientemente, un grupo de científicos logró decodificar el primer mapa genético de alta densidad de Bougainvillea glabra, un avance que permitirá optimizar sus cualidades estéticas y funcionales con mayor precisión.
El proyecto fue liderado por investigadores de la Academia China de Ciencias Agrícolas Tropicales, con la participación del biólogo Hernán Ariel López, director del Jardín Botánico de Plottier, Neuquén. Los resultados se publicaron en la revista científica Plants. Para construir este mapa, los científicos analizaron la descendencia de un cruce entre dos variedades conocidas como “Mrs Eva White” y “Formosa”, lo que les permitió estudiar la variación genética en 119 plantas hijas.
Utilizando la tecnología SLAF-seq, capaz de detectar millones de diferencias en el ADN sin necesidad de un genoma completo, identificaron casi 480.000 marcadores genéticos con variabilidad entre los individuos estudiados. El mapa final abarcó 1.797,64 centimorgans, distribuidos en 17 grupos, con una densidad media de un marcador cada 0,55 centimorgans. Este nivel de detalle localizó 22 regiones del ADN relacionadas con características físicas medibles de la planta, destacando 16 regiones “mayores” que explican más del 8% de la variación en rasgos específicos.
Entre esas características se encuentran aspectos fundamentales para su valor ornamental, como el color de las brácteas, la forma de las hojas y la longitud de las espinas. Además, la buganvilla posee flavonoides y ácidos fenólicos, compuestos con propiedades medicinales, que ahora podrán estudiarse mejor gracias a este recurso genético.
Este mapa representa una herramienta esencial para programas de mejoramiento molecular. Conociendo las regiones genéticas implicadas, los especialistas podrán cruzar plantas de manera más eficiente para obtener nuevos cultivares, ampliando la diversidad y mejorando la calidad de la buganvilla cultivada, tanto en Argentina como en países donde es muy popular, como India y China.
Los autores reconocen que el trabajo es un primer paso y que será necesario incorporar análisis adicionales y estudiar poblaciones más amplias para precisar aún más los genes responsables de cada rasgo. Sin embargo, esta base proporciona un marco sólido para futuras investigaciones y aplicaciones en la mejora genética de esta emblemática planta ornamental.