Con la proximidad de la semifinal del Mundial entre Argentina e Inglaterra, el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM) de La Plata lanzó un llamado para que el encuentro deportivo se mantenga al margen del conflicto armado de 1982. La organización solicitó que los jugadores compitan desde la pasión del deporte y no desde la carga simbólica o política vinculada a la guerra.

El Secretario del CECIM, Luis Aparicio, explicó que esta iniciativa busca frenar la reaparición de antiguos relatos bélicos promovidos desde algunos medios y sectores de opinión que pretenden infundir un dramatismo innecesario al partido. Para Aparicio, aunque el reclamo soberano sobre las Malvinas sigue vigente, debe canalizarse a través de mecanismos diplomáticos, no en un juego que dura noventa minutos.

Los excombatientes remarcaron que la presión deportiva ya es suficiente para los futbolistas, por lo que no corresponde cargarles responsabilidades ajenas ni heridas del pasado. Recordaron además que el enfrentamiento por la Copa del Mundo de 1986, con la emblemática actuación de Diego Maradona, resolvió cualquier deseo de revancha en el ámbito futbolístico.

Esta postura coincide con otras agrupaciones de veteranos que insisten en que vincular el fútbol con la guerra falta al respeto tanto a los caídos como al deporte mismo. Varias federaciones de excombatientes destacaron que los jugadores ingleses actuales no son enemigos, sino rivales deportivos, y capear cualquier intento de confrontación nacionalista debe ser prioridad.

Por su parte, Lionel Scaloni, técnico de la selección argentina, sostuvo en diálogo con la prensa que el encuentro es importante únicamente por el pase a la final, sin otorgarle características épicas derivadas del rival. En consonancia con los excombatientes de La Plata, el cuerpo técnico apuesta a que los futbolistas jueguen tranquilos, con humildad y respeto hacia el adversario. Según ellos, esa actitud refleja lo mejor de la sociedad argentina y aleja el partido de discursos confrontativos del pasado.