Estados Unidos inició el desmantelamiento de la Ocean Observatories Initiative (OOI), la red más avanzada de sensores oceánicos que durante una década permitió monitorear en tiempo real variables esenciales como la temperatura, la acidez y las corrientes marinas en áreas profundas del Atlántico y Pacífico. Esta decisión limita el acceso a información crucial para entender el cambio climático y su impacto sobre el equilibrio planetario.
La OOI operaba a través de una compleja infraestructura submarina con más de 900 instrumentos sumergidos en múltiples zonas del océano, como el Mar de Irminger, la Estación Papa y las matrices Endurance y Pioneer, que enviaban datos las 24 horas durante años. Científicos de todo el mundo utilizaban esta información para analizar fenómenos como las olas de calor marinas, la acidificación de los océanos, el secuestro de carbono y el comportamiento de los ecosistemas marinos profundos.
Desde mayo de este año, la recuperación de estos dispositivos comenzó y se extenderá por más de un año, quedando activa únicamente la Red de Cable Regional. Financiada por la Fundación Nacional de Ciencias de EE.UU., la OOI fue concebida para funcionar por hasta tres décadas, proporcionando datos multidisciplinarios sobre los procesos físicos, químicos, geológicos y biológicos del océano.
Este sistema de sensores tenía un papel fundamental en el seguimiento de la Circulación de Retorno del Atlántico Meridional (AMOC), un componente clave de la circulación termohalina que regula el clima en regiones como Europa y el noreste de Estados Unidos. La AMOC actúa como una gran cinta transportadora que redistribuye agua caliente y fría entre hemisferios, modulando temperaturas y patrones climáticos globales.
El océano, más allá de ser un gran reservorio de agua, funciona como un regulador climático al absorber calor, almacenar dióxido de carbono y redistribuir energía por medio de corrientes como la AMOC. La pérdida paulatina de observación continua pone a la ciencia en desventaja para anticipar y comprender cambios ambientales que podrían tener efectos críticos a nivel mundial.