La industria manufacturera argentina atraviesa una fuerte crisis laboral que la posiciona como el sector con mayor destrucción de empleo formal en el inicio del gobierno de Javier Milei. Desde diciembre de 2023 hasta marzo de 2024, el sector perdió más de 78 mil puestos de trabajo privados registrados, lo que equivale a una reducción del 7% de sus asalariados formales.

Esta caída significa que, entre los sectores económicos, la industria ocupó el segundo lugar en generación de empleo formal con solo un 18% de participación, mientras que el fenómeno generalizado de pérdidas laborales causó que representara el 36,1% del total de empleos asalariados formales que desaparecieron en el sector privado durante los primeros 28 meses del nuevo gobierno. En números absolutos, el país eliminó más de 216 mil puestos formales en ese periodo.

La comparación entre el primer cuatrimestre de 2026 y el de 2023 revela una caída del 14% en los empleos industriales, un retroceso que algunos califican como un «industricidio» por la magnitud y velocidad de la destrucción de puestos de trabajo. Esta tendencia impacta directamente en la economía nacional, ya que la industria había sido históricamente uno de los principales generadores de empleo calificado y aportes tributarios. Según cálculos de la Unión Industrial Argentina (UIA), hasta dos décadas atrás explicaba cerca del 20% al 21% del empleo formal privado y contribuía con alrededor del 30% de la recaudación fiscal.

Entre los sectores que generaban más empleo formal estaban también el comercio y reparaciones con un 18%, seguido de actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler con un 14%, estas últimas integrando servicios legales, contables, de arquitectura, ingeniería y publicidad.

La crisis en la industria se profundiza al analizar cada rama de la manufactura, donde solo algunas actividades vinculadas a procesos primarios y con menor valor agregado, como la producción del tabaco, logran evitar este declive. El resto de los sectores industriales se ven afectados por el contexto económico y las políticas actuales, que amenazan aún más la estabilidad laboral de miles de trabajadores.