El Tribunal de Apelación de Dijon evaluará la petición de anulación de cargos contra Jacqueline Jacob, tía abuela de Grégory Villemin, el niño asesinado en 1984 en los Vosgos. La decisión se pronunciará a puerta cerrada y será clave para uno de los casos criminales más complejos de Francia.
Jacqueline Jacob, hoy en sus ochenta años, enfrenta cargos por “conspiración criminal” tras ser vinculada con la autoría de una carta anónima enviada poco después de la muerte de Grégory, quien fue hallado ahogado y atado en el río Vologne. De acuerdo con expertos, la mujer firmaría la misiva en la que se atribuía el asesinato del menor.
Anteriormente, en 2017, Jacob fue acusada de secuestro seguido de muerte, pero ese proceso fue anulado debido a un error formal. Ahora, sus abogados sostienen que la causa debería archivarse por prescripción y por una indebida imputación, argumentación respaldada parcialmente por la Fiscalía General.
Desde el comienzo de la investigación, la disputa familiar entre los clanes Villemin y Jacob ha marcado el caso. Las tensiones habrían girado en torno a envidias y rivalidades internas que alimentaron la sospecha hacia Jacob, cuyo vínculo familiar y laboral con los padres del menor era estrecho y conflictivo.
La defensa de Jacqueline subraya que este sería el quinto intento fallido por sostener la acusación, mientras que la familia Villemin asegura que la investigación judicial continuará hasta esclarecer la verdad, más allá del pronunciamiento actual sobre aspectos técnicos del proceso.
En caso de que la solicitud de anulación no prospere, los abogados de Jacob adelantaron que apelarán la decisión ante el Tribunal de Casación, en un proceso que mantiene a todas las partes involucradas en un constante vaivén judicial.