Un médico argentino obtuvo el premio Giglio d’Oro en Florencia por una técnica quirúrgica innovadora que transformó la práctica oftalmológica, especialmente en el tratamiento del queratocono. El reconocimiento fue entregado en el marco del Tercer Congreso Mundial de Queratocono y destaca el trabajo realizado en un centro oftalmológico de Argentina, lejos de los laboratorios tradicionales europeos o de países considerados de punta en medicina.

El profesional galardonado es uno de los cofundadores de la International Keratoconus Society y ex presidente de la World Keratoconus Society, quien desarrolló el procedimiento en el Centro de Ojos Quilmes, con respaldo científico de otro especialista argentino. Este avance coloca a la medicina argentina en el foco mundial, demostrando la capacidad local para generar aportes relevantes en la salud visual global.

Para comprender la relevancia del aporte, es necesario entender la naturaleza del queratocono: esta enfermedad afecta la córnea, provocando su adelgazamiento y deformación progresiva en forma cónica. Esto genera visión distorsionada, borrosa y dificulta la adaptación en condiciones de poca luz. Además, suele manifestarse durante la adolescencia y juventud, períodos clave para la educación y el inicio de la vida laboral.

El diagnóstico temprano es fundamental, ya que muchas veces se detectaba el queratocono en fases avanzadas cuando las opciones de tratamiento eran limitadas. En etapas iniciales, el uso de anteojos puede mejorar la visión, pero no detiene la progresión. El retraso en la atención puede derivar en la necesidad de trasplantes de córnea, procedimiento invasivo y con mayores riesgos.

Entre los tratamientos más recientes figuran los anillos intracorneales, que se implantan para modificar la forma de la córnea y mejorar la visión sin necesidad de un trasplante. El método desarrollado por el oftalmólogo argentino perfecciona esta técnica y redefine el abordaje quirúrgico, facilitando su implementación y resultados.

También se subraya la importancia de evitar factores desencadenantes, como el hábito de frotarse los ojos, y de realizar controles periódicos, especialmente en personas con antecedentes familiares. Estos cuidados aumentan las probabilidades de detectar la enfermedad en sus primeras etapas.

El galardón refleja no solo la innovación médica sino el impacto social que puede tener un diagnóstico y tratamiento oportunos. La técnica premiada abre el camino para mejorar la calidad de vida de muchos pacientes con queratocono en Argentina y en el mundo.