La cantidad de suicidios en Argentina se disparó en la última década, alcanzando más de 5.200 casos en el último año registrado, cifra que supera ampliamente a las muertes violentas por homicidios y accidentes de tránsito. De acuerdo con el Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC), los suicidios aumentaron casi un 80% en diez años, con un incremento abrupto del 22% solo entre 2024 y 2025.

Este incremento convirtió a los suicidios en la principal causa de muerte violenta en el país desde 2023, representando el 41,7% del total de esas muertes. Sin embargo, expertos en salud mental y políticas públicas advierten que estas estadísticas podrían estar subestimadas debido a la falta de articulación y a fallas en los sistemas oficiales de registro.

El psiquiatra Fernando Buconic destacó que, a pesar de la obligatoriedad establecida en 2023 para notificar intentos de suicidio en el Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud, el cumplimiento efectivo es deficiente. Señaló que este incumplimiento genera un importante subregistro, dificultando una visión realista del problema a nivel local y nacional.

Por su parte, María Migliore, directora de Bienestar Compartido en Fundar, explicó que en Argentina conviven tres registros oficiales que no están bien articulados: el SNIC, la Dirección de Estadísticas e Información de la Salud (DEIS) y el Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS). El SNIC, el más consultado, basa sus datos en sumarios policiales, por lo que si no hay intervención policial, el caso puede quedar fuera del sistema.

Además, el Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA) de la Universidad de Buenos Aires reporta que los indicadores de ansiedad, depresión y riesgo suicida no han mostrado grandes variaciones en los últimos años, pero sí una profundización de las dificultades para manejar el malestar emocional y la incertidumbre.

El estudio nacional llevado adelante por OPSA, “Estado psicológico de la población argentina”, señala que más de la mitad de los encuestados atraviesa una crisis vital y un 36% enfrenta una crisis económica, factores que agravan la salud mental y pueden influir en el aumento de suicidios.

Estas cifras reflejan la urgencia de mejorar la coordinación entre los distintos organismos encargados de la recolección de datos, así como de implementar políticas públicas integrales que aborden las raíces psicológicas, sociales y económicas que inciden en este problema.