El lanzamiento del sistema «Mercado Zona Segura» representa un cambio significativo para la producción frutihortícola de Mendoza al permitir que miles de productores puedan comercializar sus productos sin las restricciones que antes encarecían y limitaban el acceso al mercado. Este modelo busca superar años de control fitosanitario estrictos que impedían el traslado libre de productos sensibles a la mosca de los frutos desde el norte hacia el área libre de plaga que comprende el sur provincial y regiones del país como la Patagonia.
Antes, la comercialización estaba monopolizada por una única empresa encargada de desinfectar frutas y hortalizas, centralizando el proceso para más de 5.000 productores. Esta situación generaba costos elevados y obstáculos logísticos, ya que productos como pimiento, manzana, pera o uva debían pasar por la desinfección en esa empresa para poder trasladarse hacia zonas libres de mosca. Con «Zona Segura», esa barrera se levanta y se habilitan más de 3.000 puestos de venta que cumplen con la normativa, quienes ahora pueden comercializar directamente sin monopolios que encarezcan el proceso.
El sistema consiste en una solución sencilla y efectiva: cada producto es cubierto con una malla especial denominada «poncho» que impide la entrada de la mosca de los frutos, permitiendo que la fruta circule libremente sin comprometer la seguridad fitosanitaria. Esta innovación surgió en 2023, luego de una prohibición inesperada por parte de SENASA de la venta libre de cítricos hacia el sur de Mendoza, que obligó al sector a buscar alternativas para seguir operando.
Este cambio no solo amplía la oferta del mercado sino que también democratiza la competencia entre pequeños y grandes vendedores. Ahora, los pequeños productores y puesteros pueden vender sus productos, lo que antes no ocurría porque solo la empresa monopolizadora tenía la infraestructura necesaria para el proceso de desinfección. La multiplicación de puntos de venta facilita además una carga más rápida para los camioneros, mejorando la logística y reduciendo los tiempos.
Se proyecta que esta apertura impacte positivamente en la economía provincial, con un retorno estimado que superaría los 100.000 millones de pesos, al generar nuevas oportunidades y dinamizar el sector frutihortícola regional. El fin del monopolio y la creación de un sistema sencillo para controlar la mosca de los frutos permiten convertir un problema fitosanitario en una oportunidad para Mendoza.
