Tras intensas negociaciones y semanas de incertidumbre, la Asociación Argentina de Capitanes, Pilotos y Patrones de Pesca logró cerrar un convenio colectivo de trabajo con la Cámara de Empresas Procesadoras y Comercializadoras Argentinas (CAPeCA), que agrupa a compañías operando buques congeladores langostineros y poteros.
Esta firma representa un avance crucial para destrabar el conflicto laboral que afectaba a la flota tangonera, cuya negociación se encontraba estancada por diferencias en las propuestas empresariales y sindicales. El consenso se concretó en una reunión realizada en la Ciudad de Buenos Aires, luego de que semanas antes se alcanzara un acuerdo salarial con la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP).
Las divergencias giraban principalmente en torno al alcance y la aplicación del nuevo esquema salarial, tema que fue revisado en profundidad tras cuestionamientos empresariales que modificaron lo acordado inicialmente. Desde la Asociación remarcaron la rigidez de ambas partes durante las negociaciones, pero destacaron que la predisposición al diálogo permitió superar esos obstáculos.
Además, la existencia de tablas salariales ya acordadas con otros sindicatos del sector como el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) y el Sindicato de Conductores Navales de la República Argentina (SICONARA) condicionó las posibilidades de incorporar cambios sustanciales en los salarios de capitanes y oficiales.
La firma tuvo lugar en la sede porteña de la asociación gremial con la participación del secretario general Jorge Frías y Gustavo Casanova, representante de CAPeCA, en una acción que marca un paso adelante en la resolución de las negociaciones para la flota tangonera congeladora.
En paralelo, en Mar del Plata se celebró una reunión con la Cámara de Empresas Procesadoras Argentinas (CEPA) abierta a todos los capitanes vinculados, para seguir avanzando en las iniciativas salariales pendientes que afectan a la flota tangonera.
Este acuerdo con CAPeCA permite consolidar un marco de estabilidad para un sector clave dentro de la pesca industrial argentina, afectado por meses de incertidumbre que impactaron en la actividad y en la relación entre sindicatos y cámaras empresarias.
