El satélite PACE, desarrollado por la NASA, ha revolucionado la forma de observar la contaminación atmosférica en las ciudades al localizar con exactitud las fuentes de dióxido de nitrógeno (NO₂). Esta innovación permite distinguir focos contaminantes vinculados a autopistas, zonas industriales y puertos, con una precisión antes impensable en la monitorización ambiental.

El avance se debe a la incorporación de inteligencia artificial y aprendizaje automático que reinterpretan los datos del instrumento principal de PACE, conocido como OCI, originalmente destinado al estudio de océanos, aerosoles y nubes. Al combinar esta información con la proveniente del satélite europeo TROPOMI, especializado en gases contaminantes a gran escala, los científicos lograron crear mapas ambientales que muestran «plumas» de NO₂ con una resolución cercana a nivel barrial.

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Este detalle redefine el análisis de la calidad del aire: mientras que antes se trabajaba con promedios regionales, ahora es posible identificar sectores específicos dentro de las urbes con mayores concentraciones de contaminantes. Estos datos permiten mejorar los sistemas de alerta ante episodios de contaminación extrema y diseñar políticas ambientales más focalizadas y efectivas.

El dióxido de nitrógeno, generado principalmente por la combustión en el tránsito vehicular, plantas de energía térmica e incendios forestales, no solo deteriora la salud respiratoria y cardiovascular de millones de personas, sino que también contribuye a la formación de ozono troposférico, un componente clave del smog urbano que afecta cultivos y ecosistemas sensibles.

El margen de error en la detección de emisiones de NO₂ con PACE se mantiene entre el 10% y el 20% en comparación con mediciones terrestres, lo que respalda la fiabilidad del sistema. La disponibilidad pública de estos datos desde marzo de 2024 abre nuevas oportunidades para investigadores, gobiernos y agencias ambientales, quienes ahora pueden actuar con base en información precisa y actualizada.

  • Identificación precisa de focos contaminantes en autopistas, puertos y zonas industriales.
  • Uso de inteligencia artificial para reinterpretar datos originales de OCI.
  • Integración con información del satélite europeo TROPOMI para mejorar la resolución.
  • Detección de emisiones a escala barrial o sectorial dentro de las ciudades.
  • Facilita la gestión de alertas tempranas y el diseño de políticas públicas ambientales.