El traslado desde el aeropuerto JFK hacia Manhattan puede influir decisivamente en la experiencia de quienes visitan Nueva York, ya sea por trabajo o por placer. Más allá de la distancia o el tiempo que tome, el contexto—el cansancio, el equipaje, la expectativa—convierte ese recorrido en un momento clave. La empresa Relier busca transformar ese trayecto, elevándolo de un simple traslado a un servicio premium y memorable.
Relier, fundada por Gastón Eguigorry y Octavio Villella, opera en 500 ciudades del mundo, destacándose por un enfoque personalizado en un contexto en el que muchas compañías manejan procesos automatizados y estándares impersonales. En este caso, los choferes no son solo conductores, sino anfitriones expertos que conocen profundamente la ciudad. Ofrecen al pasajero ambientes cuidadosamente diseñados en cuanto a música, aroma y temperatura, así como momentos de tranquilidad antes de enfrentar la intensidad de Nueva York.
El nombre de la empresa, que en francés significa "conectar", resume perfectamente su misión: lograr que el traslado no solo acerque físicamente al visitante con Manhattan, sino que también genere una vivencia humana y única. Esta atención al detalle ha posicionado a Relier entre las tres únicas compañías de autos del mundo incorporadas en el programa Virtuoso, que reúne a hoteles cinco estrellas y agencias de viajes premium a nivel global.
Por su parte, Gastón Eguigorry, residente en Nueva York durante más de dos décadas, aporta su experiencia en transporte privado, habiendo atendido a celebridades como Paul McCartney, los Rolling Stones, Aerosmith y Madonna, siempre respetando la privacidad y seguridad de sus clientes. Junto a Octavio Villella, con amplios conocimientos en turismo y experiencias, gestionan oficinas en Buenos Aires, Nueva York y Barcelona, consolidando así un servicio global con fuerte presencia local.
En definitiva, el traslado desde JFK hacia Manhattan deja de ser un trámite para convertirse en un espacio de confort y preparación, gracias a una propuesta que conecta al viajero con la ciudad y anticipa, desde el primer kilómetro, una experiencia de viaje única.