Twiggy, cuyo nombre real es Lesley Hornby, se convirtió en un referente de la moda y el maquillaje durante la década de 1960 gracias a su estilo andrógino y sus ojos muy marcados con pestañas postizas y delineador. Su imagen, vinculada a la cultura Mod, rompió esquemas al destacar un maquillaje llamativo que combinaba la sobriedad del rostro con la intensidad en la mirada.
El maquillaje que la llevó al estrellato se inspiró en un muñeco de trapo que tenía en su habitación, según confesó en una entrevista. Para lograr ese efecto único, Twiggy aplicaba tres pares de pestañas postizas en sus párpados superiores y delineaba una fila en el párpado inferior con un tono oscuro, creando una mirada profunda y expresiva que definió su sello personal.
A lo largo de su carrera, Twiggy evolucionó hacia estilos más variados. Mientras comenzó con delineadores intensos y sombras azules vibrantes, luego dirigió la atención hacia otros rasgos de su rostro, adoptando la filosofía de “menos es más” con maquillajes más naturales que resaltaban su belleza auténtica. Sin embargo, no abandonó del todo su gusto por el color y la experimentación, ya que en diferentes momentos regresó a las sombras metálicas y los tonos llamativos.
Este recorrido incluye un momento icónico en 1967, cuando posó para Vogue luciendo una sombra de ojos brillante y vibrante. En ese look combinó ojos destacados con cejas sutilmente rellenadas, un ligero rubor y labios en tonos neutros, equilibrando así un maquillaje audaz sin perder naturalidad. La capacidad de Twiggy para adaptarse y reinventarse manteniendo su esencia marcó su carrera y la convirtió en un símbolo de la moda y la creatividad en distintas épocas.
Destaca que Twiggy comenzó su exploración estética en la adolescencia, experimentando con delineados arqueados que incrementaron la expresividad de su mirada y acompañaron el auge mod. Su imagen trascendió las tendencias para convertirse en un ejemplo de cómo el maquillaje puede ser un vehículo de identidad y transformación artística.