En el marco de la visita oficial de los emperadores japoneses Naruhito y Masako a los Países Bajos, Máxima Zorreguieta acaparó la atención al lucir un vestido de la firma Natan que sobresalió por su diseño único y una textura tridimensional que simulaba escamas o pétalos. La ceremonia de bienvenida tuvo lugar en la Plaza Dam de Ámsterdam, donde la reina consorte combinó elegancia con un efecto visual sorprendente.
El vestido en un tono intenso verde esmeralda se caracterizó por su volumen y movimiento, resultado de cientos de aplicaciones superpuestas que atrapaban la luz y creaban una ilusión óptica botánica. La silueta evasé y el largo midi irregular, más corto al frente, adaptaron la prenda al cuerpo con una caída fluida que realzó la figura de Máxima sin perder sobriedad. Destacó además el escote cerrado con cuello redondo y la ausencia de mangas, facilitando que la atención se centrara en la textura artesanal del vestido.
Un dato relevante que aportó exclusividad fue que cada una de las pequeñas aplicaciones del vestido fue pintada a mano por el artista Pablo Piatti, un detalle que amplificó el carácter artesanal y personalizado del atuendo. Para complementar sin recargar, Máxima eligió stilettos blancos de tacón fino, un bolso de mano y guantes de cuero marfil. Además, para contrarrestar el clima fresco, llevó un saco blanco con botones dorados descansando sobre sus hombros y una vincha acolchada en tono claro, que mantuvo el estilo pulcro y sofisticado.