En la más reciente representación de Romeo y Julieta de Gounod en el Teatro Real, fue la interpretación de Nadine Sierra la que logró imponerse por sobre una escenografía que buscaba evocar grandes espacios y símbolos, pero que en ocasiones restaba fuerza al drama lírico. La soprano se entregó a sus cuatro dúos amorosos, momentos centrales de la ópera, logrando transmitir con precisión la evolución emocional de Julieta desde el encuentro inicial hasta la muerte compartida.
La producción, que llegó a Madrid tras su estreno en la Bastilla en 2023, contó con la dirección escénica de Thomas Jolly, reconocido por su trabajo en teatro francés contemporáneo. Jolly propuso una escalinata monumental que remite al Palais Garnier, subrayando la tradición operística pero también imponiendo un despliegue visual que para algunos espectadores fue sobrio y en otras ocasiones invasivo. En el aspecto musical, Carlo Rizzi dirigió a la Orquesta y Coro titulares del Teatro Real, mientras que el elenco incluyó también a Javier Camarena, Jean Teitgen y Benjamin Appl, entre otros.
El argumento revela tensiones políticas y sociales ambientadas en la Verona del siglo XIV, cuando las familias gibelinas y güelfas representaban la pugna entre el papado y el Sacro Imperio. Shakespeare había escrito una tragedia con fuerte contenido político que concluye con un llamado a un orden legal más racional tras la muerte de los amantes. Sin embargo, la adaptación musical de Gounod se centra en la intimidad de sus protagonistas, dando forma a la ópera a partir del retrato interior y amoroso.
Gounod multiplicó los encuentros entre Romeo y Julieta, creando una estructura inédita en la lírica de su tiempo que refleja diferentes etapas del amor: desde el descubrimiento hasta la despedida definitiva. Un detalle histórico señala que la famosa aria de vals del primer acto no formaba parte de la partitura original, sino que fue incorporada a instancias de la primera soprano que estrenó la obra. Asimismo, se eliminó la gran escena del veneno, considerada demasiado exigente para la cantante, recorte que se mantuvo en la tradición de la ópera durante muchos años.
La historia de esta obra en España también tiene episodios notables. Debutó en el Teatro Real en el siglo XIX y fue interpretada hasta principios del XX, destacando figuras como el tenor Giuseppe Anselmi, quien quiso que su corazón reposara en Madrid tras su fallecimiento. Durante la Guerra Civil Española, la urna que lo contenía sobrevivió milagrosamente a la destrucción del teatro y actualmente se conserva en Almagro.
En resumen, la versión actual de Romeo y Julieta en el Teatro Real ofrece una mirada contemporánea con una puesta en escena ambiciosa pero desigual, en la que la fuerza interpretativa de Nadine Sierra sobresale como el elemento más convincente y emotivo de la noche.