La selección argentina ya concentra en Atlanta, ciudad elegida para el encuentro semifinal frente a Inglaterra, donde realizará los últimos entrenamientos previos al partido. Tras una victoria reciente con cuestionamientos en el juego, el cuerpo técnico evalúa cambios tácticos que podrían modificar el once titular habitual. El planteo estratégico y los jugadores en las posiciones clave estarán sujetos a revisión hasta último momento.

El equipo concluyó su preparación inicial en Kansas City y viajó a Atlanta para ajustar detalles en sesiones a puerta cerrada. La Asociación del Fútbol Argentino informó que el entrenamiento incluyó ejercicios enfocados en la posesión, la recuperación rápida tras la pérdida del balón y el desarrollo ofensivo, culminando con fútbol en espacios reducidos. Estas prácticas intentan afinar el funcionamiento colectivo en un escenario exigente.

Las principales dudas del entrenador Lionel Scaloni giran en torno a las laterales y al esquema: por ahora, el 4-4-2 ha sido la base, pero podría dar paso a un 3-5-2 que permita un mejor aprovechamiento de los carrileros. En este contexto, Nahuel Molina y Gonzalo Montiel rotan constantemente en las bandas, mientras que en la mitad del campo Giuliano Simeone y Nicolás González aparecen como posibles reemplazos para Rodrigo De Paul y Alexis Mac Allister respectivamente. Este sistema con tres centrales, donde Nicolás Otamendi podría actuar como líbero, exige mayor despliegue a los volantes externos, aspecto donde también sobresale Exequiel Palacios, cuya capacidad para alternar juego y recorrido podría ser determinante.

En resumen, Scaloni mantiene la misma base que los acompañó durante el Mundial, pero está dispuesto a introducir variantes que potencien la ofensiva sin descuidar el equilibrio defensivo, en un partido crucial que definirá el paso a la final.