Los intensos sismos registrados en Venezuela provocaron la muerte de 164 personas y causaron heridas en 971, según informó la presidenta interina del país. Los movimientos telúricos ocurrieron de manera consecutiva y produjeron decenas de réplicas que mantienen en alerta a las autoridades y a la población.
El estado más afectado fue La Guaira, una zona costera cercana a Caracas, que fue declarada “zona de desastre natural” por la magnitud de los daños en infraestructura. En esta región, numerosos edificios se derrumbaron, y en la Gran Caracas se reportaron al menos diez colapsos estructurales que han dejado a miles de personas damnificadas.
Las labores de rescate continúan mientras los equipos especializados trabajan entre los escombros en busca de sobrevivientes. Las autoridades advirtieron que el número de víctimas podría aumentar conforme avancen las tareas. Las afectaciones también impactaron servicios esenciales y el principal aeropuerto nacional, que redujo sus operaciones por daños en sus instalaciones.
El Gobierno colombiano activó toda su capacidad para ayudar a Venezuela en este momento crítico. Las Fuerzas Militares, la Policía Nacional y la Defensa Civil de Colombia coordinan esfuerzos con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) para apoyar las labores de rescate y asistencia humanitaria. La cooperación entre ambos países incluye movilización de equipos y recursos para atender a los damnificados.
En respuesta a la emergencia, la UNGRD desplegó equipos especializados de búsqueda y rescate y mantiene la coordinación con la Cancillería y la Embajada venezolana para facilitar el apoyo internacional.
Los fenómenos naturales de esta magnitud han generado un desafío sin precedentes para las autoridades venezolanas, que mantienen la alerta activa frente a las réplicas continuas registradas desde los eventos principales. Las prioridades inmediatas son atender a los heridos, garantizar la seguridad de las personas y reconstruir las áreas afectadas.