Boca comenzó la pretemporada bajo la dirección de Rodolfo Arruabarrena, quien regresó para su segundo ciclo como entrenador del primer equipo. El club oficializó su contrato hasta finales de 2027, con la misión de reordenar un plantel golpeado por resultados irregulares y la eliminación reciente de la Copa Libertadores.
Desde el primer día, el equipo trabajó en doble turno en el predio de Ezeiza, marcando una apuesta clara por la exigencia física y futbolística. Esta actitud intensa refleja la necesidad urgente de recuperar el nivel competitivo y el funcionamiento colectivo que el equipo no logró mantener en la etapa anterior.
La llegada de Arruabarrena implicó decisiones fuertes sobre el plantel. Algunos jugadores quedaron fuera de la pretemporada y fueron considerados transferibles, en medio de un mercado de pases con expectativas de movimientos importantes. Entre las bajas confirmadas destacan las salidas de Edinson Cavani y Ander Herrera, dos incorporaciones que no continuarán en el club tras haber llegado con gran expectativa.
El nuevo cuerpo técnico que acompaña a Arruabarrena está compuesto por Diego Markic y Juan Gobet como ayudantes de campo, Gustavo Roberti y Cristian Díaz como preparadores físicos, Cristian Muñoz como entrenador de arqueros y Amr Mokhtar en el área de análisis de video. Este equipo buscará imprimir disciplina y resultados en una institución que atraviesa un proceso de reconstrucción.
La elección de Arruabarrena, figura surgida de las divisiones inferiores de Boca y campeón con el club como jugador, no solo responde a su experiencia previa, sino también a su conocimiento profundo de la cultura "xeneize". Su retorno en un contexto de presión y cuestionamientos a la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme refleja una apuesta por recuperar la identidad y estabilidad deportiva.
Además del trabajo en el campo, el entrenador trabaja junto a la dirigencia en la evaluación del plantel para determinar bajas y posibles refuerzos. La renovación tiene como objetivo equilibrar el equipo y brindar respuestas rápidas de cara al segundo semestre, en el que Boca deberá mejorar sus performances para cumplir con las expectativas tanto internas como de los seguidores.