La eliminación de Egipto en el Mundial tras perder con Argentina generó una fuerte polémica tras las críticas al arbitraje de François Letexier. Los egipcios cuestionaron varias decisiones arbitrales que, en su opinión, afectaron el desarrollo del partido y el resultado final. Este malestar se canalizó con una denuncia oficial presentada ante la FIFA.
En el tramo final del encuentro, cuando Egipto llevaba ventaja 2-0, la Albiceleste remontó con tres goles en pocos minutos, alimentando la frustración del equipo africano. Según los jugadores y el cuerpo técnico egipcio, hubo jugadas dudosas que favorecieron a Argentina, incluyendo la anulación de un gol para Egipto tras una revisión del VAR y decisiones polémicas que no sancionaron faltas o posibles penales a favor de los Faraones.
Uno de los episodios más discutidos fue la anulación del gol de Mostafa Ziko tras una falta previa detectada por el VAR sobre Lisandro Martínez. El entrenador egipcio, Hossam Hassan, también se quejó de una supuesta falta sobre Hamdy Fathy dentro del área en el segundo gol argentino, y de un contacto con Mohamed Salah que no fue sancionado como penal. Esta acumulación de circunstancias alimentó la acusación de que el torneo estaba «arreglado» para favorecer al vigente campeón mundial.
Egipto reconoció ganar el partido antes del giro en el marcador y expresó que la derrota no fue justa ni equitativa. La queja formal ante la FIFA se centra en la gestión arbitraria del encuentro y pide una revisión del caso para salvaguardar la integridad de la competencia.
François Letexier, de 37 años, se encontró así en el centro de una de las controversias más destacadas del Mundial, en un duelo marcado no solo por el nivel deportivo sino por la tensión que persistió tras el pitazo final. La situación también refleja la presión y el escrutinio cada vez mayor que enfrentan los árbitros en torneos de alto perfil.