El presidente de Estados Unidos puso fin al memorando de alto el fuego con Irán, tras acusar al régimen iraní de incumplir los compromisos y continuar con actos militares agresivos en el Estrecho de Ormuz. La decisión surgió tras recientes ataques contra buques comerciales que, según Washington, fueron orquestados por Teherán.
Durante la cumbre de líderes de la OTAN en Ankara, el mandatario calificó al gobierno iraní de violento y recalcó que negociar con ellos es una pérdida de tiempo, al considerar que han mentido sobre los términos del acuerdo. Además, expresó su preocupación porque, en caso de contar con armas nucleares, Irán no dudaría en utilizarlas.
Tras los ataques, Estados Unidos respondió con bombardeos intensos durante la noche anterior, acción que Trump justificó como necesaria luego de que, tras un breve alto por el funeral del líder supremo iraní, se reanudaran las ofensivas contra embarcaciones en la región. Por su parte, la Guardia Revolucionaria de Irán respondió con ataques contra instalaciones militares estadounidenses en Bahréin y Kuwait, además de abatir un dron MQ-9, aumentando la tensión en Medio Oriente.
El presidente también denunció la represión interna del régimen iraní, señalando la muerte de miles de manifestantes y criticando que ese contexto no recibe la adecuada cobertura en la prensa internacional. Aunque reconoció que algunos miembros de su gobierno mantendrán contactos diplomáticos, dejó en claro que él personalmente no tiene interés en seguir negociando con Teherán.
La declaración tuvo un impacto inmediato en los mercados internacionales, con el aumento del precio del petróleo en un contexto de incertidumbre económica y geopolítica, especialmente debido a la volatilidad en el Estrecho de Ormuz, punto estratégico para el tránsito marítimo mundial.