Paraguay afrontó un duro revés en su partido frente a Turquía cuando Miguel Almirón recibió una expulsión directa por taparse la boca al hablar con un adversario, una infracción contemplada en la nueva Ley Prestianni que debutó en el Mundial 2026. El incidente ocurrió justo antes del descanso, en una jugada cargada de tensión en la que Almirón intentó comunicar algo a un rival mientras cubría sus labios con las manos.

Esta norma surge como respuesta a casos previos en competiciones internacionales, donde algunos jugadores se cubrían la boca para evitar que se leyeran posibles insultos racistas o discriminatorios. La FIFA estableció que está prohibido ocultar la boca al dirigirse a un jugador contrario durante un intercambio, admitiendo como única excepción la comunicación con el propio entrenador o compañeros de equipo.

El árbitro, ante la imposibilidad de verificar qué dijo Almirón, sancionó la acción directamente con la tarjeta roja, generando sorpresa entre varios aficionados dado que hasta ahora era habitual este gesto para evitar controversias. La medida busca transparentar las interacciones en el campo y evitar conductas discriminatorias encubiertas.

Esta expulsión representa un golpe significativo para Paraguay, ya que Almirón deberá cumplir una suspensión automática en la próxima fecha, quedando fuera del partido decisivo contra Australia, que definirá las chances de clasificación del equipo en el Grupo D. Aunque el Comité Ejecutivo de la FIFA analizará la sanción, se prevé que el castigo no exceda la suspensión de una jornada al tratarse de una falta sin agresiones físicas ni agravantes adicionales.

La aplicación estricta de la Ley Prestianni en este Mundial refleja un cambio en la reglamentación internacional del fútbol orientado a garantizar mayor respeto y control sobre las interacciones entre jugadores durante los partidos, modificando prácticas habituales que ahora pueden traer consecuencias disciplinarias inmediatas.