Franco Colapinto cerró el primer día de entrenamientos libres en el Gran Premio de Austria con un desempeño notable en la mañana, pero con dificultades en la segunda práctica. En la sesión inicial, el piloto argentino logró posicionarse octavo con un tiempo de 1m08s962, superando a su compañero Pierre Gasly.

El ritmo de Colapinto en la primera tanda estuvo marcado por la evaluación de nuevas piezas y ajustes en la configuración del auto, aspectos fundamentales para Alpine en esta carrera. En una pista exigente y corta como el Red Bull Ring, donde cada décima de segundo cuenta, la capacidad de adaptación se volvió clave para obtener resultados competitivos.

Sin embargo, en la segunda práctica, Colapinto perdió terreno y quedó 16°, pese a mejorar su tiempo hasta 1m08s831. La mejora fue menor en comparación con Gasly, que avanzó al 11° lugar con un registro de 1m08s376. Este resultado reflejó un problema en la estabilidad del monoplaza, que no respondió como se esperaba tras las modificaciones implementadas para la tarde.

El equipo completó un total de 118 vueltas entre ambos pilotos, cubriendo más de 500 kilómetros con los compuestos C3, C4 y C5 de Pirelli. Este trabajo fue clave para comprender cómo interactúan las actualizaciones del auto bajo condiciones de alta temperatura, un factor importante en Austria.

Colapinto describió la jornada como compleja, especialmente por el calor que complicó la puesta a punto. Reconoció que la primera práctica cumplió con los objetivos iniciales del equipo, centrados en la recopilación de datos y la comparación de piezas nuevas más que en buscar un tiempo rápido inmediato.

La sesión de la tarde, en cambio, evidenció que aún falta encontrar una configuración óptima, ya que el auto se sintió desconectado y no logró el salto esperado en rendimiento. En un circuito donde pequeñas variaciones marcan grandes diferencias, Alpine tendrá que seguir trabajando para estabilizar el rendimiento de su monoplaza.