La figura de Lionel Messi continúa consolidándose como un ícono mundial del fútbol, tanto por sus récords como por su desempeño constante en los Mundiales y torneos internacionales. En este contexto, uno de sus principales defensores públicos ha sido Javier Milei, quien desde sus años como panelista mediático utilizó cifras y estadísticas para contrarrestar las críticas que señalaban al futbolista como "pecho frío".
Durante una recordada participación en un programa televisivo del Canal de la Ciudad en 2018, Milei ofreció un análisis basado en datos numéricos para defender a Messi. En medio de un debate que cuestionaba el rendimiento del jugador argentino luego de varias finales perdidas, el economista argumentó que las cifras eran contundentes y superaban cualquier juicio subjetivo. Según su exposición, Messi acumulaba récords que ningún otro futbolista había logrado, subrayando su impacto insuperable en la historia del deporte.
El aumento de la relevancia política de Milei no modificó su respaldo hacia el deportista. En un foro empresarial realizado en 2025, el actual líder reafirmó su admiración por Messi ante un auditorio de empresarios, presentándolo como un ejemplo de excelencia y superación que eleva el prestigio nacional a nivel mundial. Esta defensa pública destacó la importancia de valorar los logros deportivos desde una óptica objetiva, basada en hechos concretos y no en opiniones efímeras.
Los hitos que respaldan esta visión son evidentes: Messi rompió récords históricos como el mayor goleador en Copas del Mundo tras superar a Miroslav Klose y a Marta, y se convirtió en el jugador con más partidos disputados en esta competición. Estos logros se alcanzaron durante el Mundial celebrado en Norteamérica, donde su liderazgo llevó a Argentina a clasificar a los 16avos de final tras vencer a Austria.
De esta manera, la defensa de Milei sostiene que la figura de Messi debe interpretarse a partir de las estadísticas y resultados concretos, posicionándolo entre los mejores deportistas de todos los tiempos. Este respaldo, que comenzó en el ámbito televisivo y trascendió a la política, contrasta con las críticas mediáticas que suelen relacionar el desempeño del futbolista con aspectos emocionales o subjetivos.