Matías Galarza Fonda protagonizó una de las actuaciones más destacadas de la jornada mundialista al brillar en su estreno como titular con Paraguay. El mediocampista abrió el marcador con un potente disparo de zurda apenas un minuto y medio después del inicio, sellando la victoria de su selección contra Turquía y recibiendo además la distinción de jugador más valioso del encuentro.
La noche de Galarza Fonda trascendió el gol y la victoria: logró establecer dos récords históricos en Copas del Mundo. Fue el primer jugador en marcar y recibir tarjeta amarilla en los primeros cuatro minutos del partido, y también el primero desde la implementación de las tarjetas amarillas en 1970 en anotar y ser amonestado antes del minuto 15 de un Mundial.
El partido se complicó después de la expulsión de un compañero, lo que obligó a Paraguay a resistir con un hombre menos. Galarza Fonda tuvo que salir por agotamiento en los minutos finales, pero mantuvo un nivel sobresaliente durante su estancia en el campo. Su rendimiento desmintió las dudas que la prensa paraguaya había planteado sobre un posible bajón anímico tras su exclusión de los planes de River Plate.
En el contexto de su club, River Plate observa con atención el desempeño de Galarza Fonda en el Mundial, ya que esto influirá en las ofertas que puedan llegar por el jugador. Mientras tanto, entrenará apartado del plantel principal hasta que finalice la competencia internacional, ya que no está considerado por el cuerpo técnico actual. Su paso reciente por Atlanta United en la Major League Soccer no fue del todo exitoso, y el club argentino busca agilizar su venta.
Galarza Fonda celebró con entusiasmo su gol en un momento clave, y tras el partido reconoció que la victoria fue fruto del esfuerzo colectivo y la identidad paraguaya. Su actuación pone de manifiesto un resurgimiento personal en un escenario de máxima exigencia.