Después de una victoria reñida por 3-2 ante Cabo Verde, la Selección Argentina avanzó a los octavos de final del Mundial 2026. Lionel Messi, figura del encuentro, abrió el marcador y llegó a los 20 goles históricos en Copas del Mundo. Además, participó activamente en las otras anotaciones, asistiendo a Lisandro Martínez y provocando un gol en contra, con lo que ratificó su liderazgo dentro del campo.
En la zona mixta, Messi mostró su otra faceta y dedicó tiempo a firmar autógrafos y sacarse fotos con los jugadores rivales, quienes lo aguardaban con admiración. El capitán también realizó una broma sobre el contacto físico sufrido durante el partido, reconociendo que recibió un trato duro en el césped pese a los gestos de cordialidad fuera de él.
Más allá de la alegría que generó el triunfo, Messi evaluó con sinceridad el desempeño del equipo dirigido por Lionel Scaloni. Reconoció que el equipo sufrió luego de marcar el primer gol, pues perdió la posesión y no pudo imponer su juego ni presionar eficazmente, lo que complicó el desarrollo del partido.
Sin embargo, puso énfasis en la mejora en el aprovechamiento de las jugadas a balón parado, una herramienta clave para el pase a la siguiente fase. Según explicó, el equipo había venido trabajando durante tiempo este aspecto, tanto en defensa como en ataque, apoyándose en jugadores con buen juego aéreo para convertir en estas situaciones.
Con la clasificación asegurada, Argentina ya conoce a su próximo rival: Egipto, que se impuso a Australia por penales. El duelo decisivo se llevará a cabo en Atlanta, donde el campeón vigente buscará continuar en la defensa de su título mundial.