El vóleibol argentino atraviesa una profunda pérdida con el fallecimiento de Daniel Castellani, histórico jugador y entrenador que dejó una huella imborrable tanto en la cancha como en los banquillos. Castellani murió a los 65 años tras una larga lucha contra una grave enfermedad, según informó la Federación Argentina de Vóleibol (FEVA).
Como jugador, Castellani integró la generación dorada que consiguió medallas de bronce en los mundiales de 1982, donde además fue capitán, y en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988. También participó en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, terminando en sexto lugar. Su legado deportivo se destacó por su liderazgo y su talento en un período clave para la consolidación del vóley nacional.
Su carrera como entrenador fue igualmente destacada. En 2022 asumió la dirección técnica de Las Panteras, el seleccionado femenino argentino, cargo que desempeñó mientras enfrentaba el diagnóstico de cáncer. Antes, había dirigido a la selección masculina, con la que ganó los Juegos Panamericanos de 1995 en Mar del Plata y logró un octavo puesto en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996.
En el ámbito de clubes, Castellani marcó un antes y un después en el Club Bolívar, donde fue pieza clave para convertirlo en un protagonista nacional. Guiado por su mano, Bolívar ganó las Ligas Argentinas de vóley 2002/03 y 2003/04, y fue subcampeón en la temporada siguiente, sentando las bases para que el club fuera referente del deporte a nivel local y nacional.
Su prestigio también trascendió fronteras. Dirigió clubes en Polonia, Turquía, Italia, Bélgica, Brasil y Grecia. En Polonia, con el Club SKRA Belchatow, obtuvo varios títulos que lo catapultaron a la conducción de la selección nacional polaca. También estuvo al mando del seleccionado finlandés, ampliando su influencia en el vóley internacional.
Además de su trayectoria deportiva, Castellani defendió públicamente el valor de los clubes de barrio en el deporte argentino frente a propuestas como la incorporación de Sociedades Anónimas Deportivas. Expresaba su preocupación por la falta de recursos y apoyos que afectan al crecimiento sostenido de estas instituciones fundamentales para la formación de nuevas generaciones.
Con su partida, el vóleibol argentino pierde a uno de sus máximos referentes, tanto por su rol en la cancha como por su aporte desde la dirección técnica y su compromiso con la comunidad deportiva.