La adquisición de Telefónica Argentina por parte de Telecom seguirá adelante tras la aceptación de las condiciones impuestas por el Gobierno, que busca evitar la concentración absoluta del mercado de telecomunicaciones en pocas manos. Como parte del acuerdo, deberá crearse una tercera compañía que se desprenderá de aproximadamente seis millones de clientes móviles y parte de la infraestructura que hoy comparten ambas empresas.
Esta nueva operadora surgirá en un plazo aproximado de 18 meses y será puesta a la venta a terceros inversores, en un movimiento que obliga a Telecom a abandonar la vía judicial y acatar la resolución del Tribunal de Defensa de la Competencia (TDC), instancia dependiente de la Autoridad Nacional de la Competencia que regula las fusiones para preservar la libre competencia y proteger a los usuarios.
Esta decisión representa quizás el cambio más significativo en las telecomunicaciones argentinas de las últimas décadas, ya que implica la salida definitiva de Telefónica del mercado tras casi 36 años de actividad en el país y la reconfiguración del mapa empresarial del sector. Telecom, aunque vinculada al Grupo Clarín, no está bajo su control exclusivo: comparte la propiedad con Fintech, un fondo liderado por un inversor mexicano, además de contar con otras acciones cotizadas y participación del Estado a través de Anses.
La operación fue objeto de fuerte controversia política, en particular con el actual gobierno encabezado por Javier Milei, quien mantuvo una postura crítica desde el inicio. Milei acusó públicamente al Grupo Clarín de buscar una posición dominante mediante la fusión, calificándola incluso de estrategia para dominar el mercado de las telecomunicaciones en Argentina.
Frente a esta posición, la Autoridad Nacional de la Competencia aplicó condiciones estrictas para autorizar la compra, estableciendo que la creación de una tercera firma sería esencial para evitar la formación de un monopolio perjudicial para consumidores y para la competencia efectiva.
En este contexto, Telecom buscará ahora "encontrarle la novia" a la nueva empresa, es decir, gestionar la venta a un comprador interesado que pueda consolidar la tercera opción del mercado móvil. La idea es preservar pluralidad en el sector frente a un escenario dominado por dos grandes operadoras y garantizar que exista competencia real que beneficie a los usuarios.