El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, endureció su postura hacia Irán durante el encuentro del Grupo de los Siete, al asegurar que podría reanudar ataques militares si el acuerdo preliminar con Teherán no satisface las expectativas de Washington. El mandatario calificó el pacto como un “protocolo de entendimiento” y advirtió que la permanencia del mismo dependerá del comportamiento iraní.
En medio de una atmósfera de apoyo cauteloso por parte de las principales potencias y crecientes dudas internas en Estados Unidos, Trump señaló que, si Irán no se “porta bien”, Estados Unidos responderá con bombardeos. Esta declaración contrasta con la visión expresada por otros líderes del G7, quienes consideran el acuerdo como una oportunidad histórica para frenar el desarrollo nuclear iraní y disminuir las tensiones en la región.
Un comunicado conjunto de los países del G7 manifestó su disposición a contribuir a la implementación del acuerdo, cuya firma formal estaba prevista para realizarse en Suiza. Sin embargo, quedó claro que aún existen interrogantes sobre detalles concretos y plazos para su ejecución.
Entre las disposiciones filtradas se menciona la reapertura del estrecho de Ormuz, una ruta vital para el comercio mundial de energía. El acuerdo permitiría a Irán volver a exportar petróleo sin restricciones, ligado a un eventual levantamiento gradual de sanciones condicionadas a avances verificables en el ámbito nuclear. Esta aplicación escalonada y sujeta a inspección internacional marcará la negociación futura, aunque Trump se mostró reservado sobre el contenido completo del pacto.
En materia de seguridad regional, los líderes del G7 reconocieron la importancia de garantizar el tránsito seguro en el estrecho de Ormuz, por donde circula una significativa proporción del petróleo y gas comercializados globalmente. Para ello, propusieron la posible creación de una misión marítima internacional dirigida por Francia y Gran Bretaña que facilite la supervisión del área, incluyendo la retirada de minas y el aseguramiento del comercio energético.
Además, el acuerdo contiene cláusulas para promover un cese de hostilidades en el Líbano, focalizado en la disputa entre Israel y Hezbollah, aunque el texto definitivo y su implementación todavía generan reservas y requieren de acuerdos posteriores.
Dentro de Estados Unidos, algunos sectores republicanos manifestaron su escepticismo respecto a la efectividad del acuerdo para neutralizar el programa nuclear iraní y cuestionaron el momento y alcance del levantamiento de sanciones. Esta resistencia interna se suma a la incertidumbre internacional sobre la capacidad para mantener la estabilidad y seguridad en una zona tan estratégica como el Golfo Pérsico.