El Mundial de Canadá, México y Estados Unidos 2026 comenzó con una destacada actuación arbitral de Yael Falcón Pérez, que llevó adelante el encuentro entre Suecia y Túnez sin perder el control y manteniendo la fluidez del juego. Su debut se caracterizó por una dirección firme pero mesurada, pese a las complejidades que implican la aplicación de las recientes modificaciones reglamentarias introducidas por la FIFA.

Durante el primer tiempo, Falcón Pérez demostró precisión al sancionar una infracción relacionada con la demora en el saque lateral por parte de un jugador de Túnez, utilizando con eficacia la nueva normativa contra pérdidas de tiempo. Su manejo de las protestas fue tranquilo y priorizó las advertencias verbales, lo que permitió evitar sanciones disciplinarias prematuras y refuerza su estilo de conducción basado en el diálogo y la gestión preventiva.

En conjunto con el equipo arbitral argentino, especialmente el asistente Facundo Rodríguez, el árbitro corrigió situaciones técnicas clave, como el lateral mal ejecutado por Gabriel Gudmundsson, y mantuvo una comunicación constante con sus colaboradores. Esta coordinación se reflejó en una primera mitad libre de controversias y que garantizó la continuidad del juego sin interrupciones innecesarias.

El segundo tiempo demandó mayor atención disciplinaria, momento en el que Falcón Pérez mantuvo una línea coherente al optar por no amonestar faltas que no alcanzaban la gravedad para mostrar tarjeta. La primera amarilla estuvo dirigida a Rano Khedira tras una falta contundente, acción correctamente juzgada al aplicar la ley de ventaja antes de detener el juego para la sanción.

Un punto sobresaliente fue la precisa intervención del VAR para anular inicialmente un gol sueco por fuera de juego, decisión que fue revertida tras detectar un toque previo que habilitaba la jugada. Esta corrección, considerada una de las situaciones más complejas del encuentro, demuestra el manejo adecuado de la tecnología y el criterio arbitral en momentos de alta presión.

La solidez y serenidad mostradas por Yael Falcón Pérez en su estreno en el Mundial refuerzan las expectativas sobre su continuidad en futuras asignaciones del torneo, dejando una imagen positiva y confiable tanto para la organización como para los espectadores.