La fruticultura del Alto Valle se prepara para incorporar una herramienta tecnológica que cambiará el enfoque tradicional del manejo de las plantaciones. Se trata de Zenitsu, un regulador hormonal desarrollado especialmente para cultivos intensivos, que ya se utiliza en los principales polos frutícolas internacionales y que ahora desembarca en la región gracias a la alianza entre Tecniterra y Summit Agro Argentina.

Tecniterra, con más de cinco décadas en el sector, se ha consolidado como un referente regional en soluciones técnicas para productores de frutas, desde pequeños hasta grandes emprendimientos. Junto a Summit Agro, empresa con 25 años en el mercado argentino y dedicada a tecnologías para cultivos, ambas compañías impulsan este lanzamiento con el objetivo de mejorar los resultados productivos del Alto Valle y equiparar su nivel con mercados globales.

Zenitsu actúa modificando la distribución de nutrientes, redirigiendo el aporte principalmente a los frutos en lugar de a los brotes, lo que favorece un rendimiento más eficiente y una mejor calidad de fruta. Esta innovación responde a la necesidad de optimizar el desarrollo y la maduración, asegurando condiciones similares a las que emplean los principales productores internacionales.

El conocimiento técnico y la experiencia en asesoramiento constante son dos pilares sobre los cuales Tecniterra ha trabajado durante décadas para apoyar a los productores en cada etapa de la producción y en la implementación de nuevas tecnologías. Por su parte, Summit Agro aporta su línea de productos exclusivos para fruticultura, buscando incorporar soluciones que no se encuentran habitualmente en el mercado local pero sí con éxito en otras partes del mundo.

Esta alianza estratégica comenzó poco después del ingreso de Summit Agro al país y desde entonces se han enfocado en desarrollar, juntos, soluciones específicas para las exigencias del Alto Valle, con el fin de optimizar recursos y hacer crecer la producción en calidad y volumen.

Con la llegada de Zenitsu, los productores de la región podrán acceder a una tecnología que promete mejorar la gestión interna de las plantaciones y la eficiencia en la producción frutícola, abriendo la posibilidad de competir con estándares internacionales y lograr un mayor retorno económico.