Argentina cuenta con condiciones geopolíticas y de recursos que la posicionan como un actor clave en seguridad energética y alimentaria a nivel global. Esta característica, poco aprovechada hasta ahora, fundamenta una propuesta de crecimiento económico sostenible y acelerado para la próxima década.

El economista Daniel Montamat expuso que para duplicar el Producto Bruto Interno (PBI) en diez años, el país debe registrar una tasa de crecimiento anual compuesta de 7,2%, una cifra elevada pero alcanzable si se aplican ciertas condiciones. El foco central de su argumento se desplaza lejos de variables coyunturales como el dólar, la inflación o la tasa de interés, y se centra en las oportunidades que brinda el escenario mundial actual, especialmente la alta demanda de recursos estratégicos.

Entre los motores del crecimiento identificados destacan Vaca Muerta, que promete gas a precios competitivos, y la Patagonia, que ofrece terreno fértil para el desarrollo de centros de datos y la petroquímica. Además, sectores como la agricultura, la minería, la pesca, la forestación y la economía del conocimiento cuentan con un potencial significativo para expandirse si se eliminan trabas como las retenciones y se incentiva la inversión.

Uno de los factores clave para alcanzar este crecimiento es aumentar la tasa de inversión del 16,5% actual a niveles entre el 25% y 28%. Sin embargo, Montamat subraya que no basta con incrementar la inversión: esta debe dirigirse a cadenas de valor donde Argentina tenga ventajas comparativas reales, descartando modelos basados en la sustitución forzada de importaciones que han sido poco eficaces en el pasado.

El mayor desafío consiste en la capacidad política para sostener este rumbo a largo plazo. Según Montamat, se necesita el respaldo estable de al menos dos tercios de la población durante tres o cuatro administraciones consecutivas, lo que él define como una "reconciliación con los proyectos de largo plazo". Este consenso político persistente ha sido históricamente esquivo en Argentina, cuyo ciclo político-económico alterna modelos con cambios abruptos.

El problema no radica en la disponibilidad de recursos, que Argentina posee de manera abundante, sino en la persistencia para mantener una estrategia coherente y coordinada en el tiempo. Esta estabilidad no se genera automáticamente ni se encuentra como un recurso natural; debe construirse a través de acuerdos políticos y sociales profundos.

En resumen, más allá de cifras y proyecciones, la posibilidad de duplicar el PBI depende de combinar un entorno internacional favorable con políticas internas que distribuyan inversiones hacia los sectores con mayor potencial y consolidar un amplio consenso político-social para sostener ese modelo durante años.