En el intercambio comercial entre Argentina y Brasil, el déficit acumulado se redujo notablemente hasta los 953 millones de dólares en los primeros cinco meses de 2026, lo que implica una caída superior al 60% respecto al mismo período del año anterior. Esta mejoría reflejó un cambio importante en la balanza comercial bilateral, que había sido tradicionalmente desfavorable para la Argentina.
El total del comercio entre ambos países sumó 2.520 millones de dólares, mostrando una contracción del 11,8% respecto a 2025. Esta caída en la actividad comercial se atribuye a una disminución significativa de las importaciones argentinas desde Brasil, que totalizaron 1.326 millones de dólares, un 21,7% menos que en el período anterior. Este descenso en las compras responde principalmente a una menor adquisición de vehículos automotores y sus componentes, así como otros productos vinculados al sector automotriz.
Por el lado de las exportaciones argentinas, la dinámica fue positiva, alcanzando 1.194 millones de dólares y registrando un crecimiento interanual del 2,8% por tercer mes consecutivo. Este avance fue impulsado principalmente por mayores envíos de vehículos de pasajeros, aluminio, polímeros de etileno primarios, y combustibles como propano y butano licuado. La diversificación de las exportaciones contribuyó a sostener el crecimiento, incluso frente a un contexto comercial más restrictivo.
El sector automotriz resultó determinante en este cambio de tendencia. En abril de 2026, las importaciones de vehículos para transporte de mercancías descendieron un 38,3%, mientras que las de vehículos de pasajeros se redujeron un 37,1%. Las partes y accesorios de automóviles también cayeron un 24,2%, indicando una contracción homogénea en esta industria. A pesar de esta reducción en importaciones, Brasil mantiene su posición como principal proveedor de vehículos para Argentina, representando más de la mitad de las unidades importadas en 2026, aunque existe una tendencia hacia la diversificación de mercados.
Desde el sector logístico y comercial, expertos remarcan que el equilibrio en la balanza comercial debe buscarse con políticas que impulsen la producción exportable argentina. Según el director comercial de una empresa local de comercio exterior, el reto consiste en fomentar un crecimiento armónico, donde las exportaciones crezcan a un ritmo que permita sostener las importaciones necesarias para el desarrollo económico.
Más allá del sector automotriz, el agroindustrial también mostró signos de impulso. Las exportaciones de trigo y centeno se incrementaron notablemente, al igual que el sector lácteo, reflejando una mayor actividad y demanda externa en productos con valor agregado. Esto contribuye a mejorar la estructura exportadora y genera expectativas favorable para la balanza comercial del país.