El gobierno presentó un bono dual que promete a los inversores la mayor tasa entre un ajuste CER, que protege contra la inflación, y la rentabilidad promedio de los plazos fijos bancarios, como un mecanismo para atraer capitales en pesos. Esta innovación, impulsada por el ministro Toto Caputo, actúa como un seguro contra la incertidumbre inflacionaria y busca revitalizar la confianza en los títulos públicos con tasa variable.

En paralelo, Caputo apunta a captar dólares a través de la emisión de bonos en moneda extranjera, con una meta de financiamiento cercana a los cinco cientos millones. A la fecha, el gobierno logró captar más de dos mil doscientos millones de dólares mediante bonos dolarizados que ofrecen pagos mensuales de intereses, un recurso clave ante el encarecimiento del crédito internacional y la volatilidad cambiaria.

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El desafío para el ministerio de Economía radica en la renovación de vencimientos por más de once billones de pesos, un escenario que obliga a calibrar con precisión la política monetaria para evitar desequilibrios. La reciente licitación mostró signos de recuperación en la demanda de pesos, lo que abre la posibilidad de una expansión monetaria orientada a incentivar el crédito.

En este sentido, el gobierno prevé un repunte significativo del crédito, impulsado por un sistema financiero que podría reactivar el mecanismo conocido como “Punto Anker”, destinado a aumentar la liquidez disponible para los bancos. Sin embargo, la morosidad sigue siendo un obstáculo para las pequeñas y medianas empresas (pymes), que enfrentan restricciones más severas para acceder a financiamiento bancario.

Muchas pymes llevan al menos seis meses sin poder obtener nuevos préstamos, lo que las ha impulsado a buscar alternativas en entidades financieras menos rígidas pero con costos más elevados. Esta situación complica la recuperación económica y vuelve más complejo el panorama crediticio.

El diferencial entre las tasas de bonos en dólares con vencimientos próximos también condiciona la estrategia de colocación de deuda externa del Estado, que debe equilibrar la necesidad de fondeo con las condiciones del mercado. La combinación de bonos en pesos con protección inflacionaria y la emisión en dólares son las herramientas principales que el gobierno desplegó para afrontar la coyuntura económica y estabilizar la demanda de financiamiento.