Un mapa viral en redes sociales presenta información engañosa sobre el crecimiento económico de las provincias argentinas, indicando falsamente que la provincia de Buenos Aires sería la única sin crecimiento, y atribuye estos datos a un informe del IAE Business School. Sin embargo, este documento no existe y desde el IAE confirmaron que ni el mapa ni los datos formaron parte de sus reportes oficiales.
La imagen difundida no solo contiene datos falsos, sino que también exhibe errores evidentes, como la omisión de provincias como Tucumán y las Islas Malvinas, además de señales claras de haber sido creada con inteligencia artificial. El mapa fue inicialmente publicado por una cuenta de redes sociales y luego replicado por funcionarios ligados al Gobierno nacional, incluyendo directivos del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), miembros del Banco Central, diputados y el propio presidente Javier Milei, quien compartió reiteradamente las publicaciones que lo contenían.
El supuesto informe señalado como fuente es un Informe Económico Mensual de marzo 2026 del IAE Business School, pero en realidad este documento no contiene datos provinciales sobre la evolución de la actividad económica ni las cifras que el mapa proclama. En contraste, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publica el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), que reporta una suba interanual del índice nacional y desagregado por sectores, pero sin detalle provincial.
Por otro lado, el Indicador Sintético de Actividad Económica Regional (ISAER), elaborado con datos oficiales y difundido por el Ministerio de Economía, ofrece una visión completa por regiones. Este indicador reflejó un crecimiento anual positivo para la zona que incluye Buenos Aires durante el último trimestre de 2025, lo cual contradice la tendencia que muestra el falso mapa. Estudios independientes también registran una caída en algunas actividades industriales dentro de Buenos Aires, pero no un estancamiento absoluto ni un retroceso generalizado.
La viralización de esta desinformación recalca el impacto de contenidos falsos que circulan con aparente respaldo oficial, sobre todo cuando son compartidos por representantes políticos y funcionarios económicos. Los canales oficiales mantienen la responsabilidad de informar con base en datos reales y verificables, ante la creciente contaminación digital con muestras de manipulación y falsedad.