Los trabajadores que realizan entregas para plataformas digitales están recurriendo con mayor frecuencia a líneas de crédito propias de estas empresas para comprar o reparar sus medios de transporte. Sin embargo, el Sindicato de Trabajadores de Reparto por Aplicación (Sitrarepa) alertó que las tasas de interés pueden alcanzar niveles de hasta el 700% anual, lo que genera una fuerte presión económica sobre este sector.

Según la secretaria general del gremio, Belén D’Ambrosio, dichos créditos se otorgan principalmente a quienes registran altos niveles de actividad, lo que incentiva que muchos repartidores extiendan sus jornadas laborales e incluso trabajen entre 10 y 12 horas diarias solo para cubrir el pago de estos préstamos y sus gastos fijos. En este sentido, reclamó la necesidad de una regulación estatal para estas líneas de financiamiento.

Un informe reciente del Banco Central reportó un crecimiento significativo de deudores vinculados a la llamada “economía gig”, con un aumento de la deuda total superior al 120% durante el último año. El análisis del organismo reveló que las plataformas analizan variables como antigüedad, volumen de pedidos aceptados y calificaciones para decidir a quién conceder créditos. Al cierre de 2025, la deuda promedio de monotributistas en este sector rondaba los 900.000 pesos por persona.

El estudio también indicó que más de la mitad de los prestatarios son trabajadores independientes y que concentran una proporción mayoritaria del saldo adeudado. Desde las empresas de delivery defienden estos productos como una forma de ampliar el acceso al financiamiento para quienes carecen de historial bancario clásico.

Por ejemplo, Pedidos Ya comenzó a ofrecer préstamos a comercios en 2022 y desde 2024 incorporó créditos para repartidores, con plazos de hasta seis meses y límites equivalentes al 30% de los ingresos mensuales. De forma similar, Banco Galicia firmó un convenio con Rappi para facilitar la bancarización y acceso a soluciones financieras para repartidores y comercios asociados.