A casi dos meses de las intensas lluvias que sacudieron Necochea, el sector agropecuario sigue sufriendo un impacto severo que va más allá del agua acumulada en los campos. El principal obstáculo ahora son los caminos rurales destruidos y la alta humedad en napas subterráneas, que complican el tránsito de maquinaria y vehículos para cosechar y transportar la producción.
Productores de la zona, como la agropecuaria Agustina Balsategui, describen un escenario de frustración y agotamiento. Aunque el agua empezó a retirarse de muchos lotes, los caminos permanecen intransitables debido a que el suelo se hunde con cada intento de reparación. La arena o la tosca que se colocan para mejorar el terreno se hunden rápidamente, y la presencia constante de agua hace que las soluciones temporales se destruyan casi de inmediato.
Este estado ha paralizado la logística del campo y obstaculiza la cosecha, especialmente de girasol, que en muchos casos permanece almacenado porque los camiones no pueden llegar hasta los lotes. La soja y el maíz también enfrentan dificultades para avanzar, y en áreas cercanas al mar algunos productores están considerando no sembrar trigo ni otros cultivos de fina por las malas condiciones del suelo.
La emergencia se refleja además en decisiones extremas tomadas por los productores. Se registró el caso de un productor que debió vender toda su hacienda porque no podía ingresar al campo. Para sacar a los animales tuvieron que cruzar campos vecinos, dado el deterioro total de los caminos rurales.
El impacto de la crisis supera al sector productivo y se extiende al tejido económico vinculado a la agricultura en Necochea. Empresas proveedoras frenaron inversiones, compras y reparaciones, profundizando un cuadro de incertidumbre y estancamiento económico que afecta a toda la cadena.
Los productores reclaman medidas concretas y coordinadas entre los organismos municipales y provinciales para comenzar a superar esta situación. Coinciden en que sólo con varios días consecutivos sin lluvia y una reducción significativa de la humedad en el suelo será posible restaurar la infraestructura rural y reactivar la producción.
Por ahora, la combinación de caminos destruidos, napas altas y logística paralizada mantiene a Necochea en un estado crítico que pone en jaque la campaña agrícola y la economía regional.