La inflación en Argentina continúa siendo un foco de preocupación mientras se espera el dato oficial de junio. Eduardo Jacobs estimó que el incremento de precios podría ubicarse entre el 1.8% y 1.9%, anticipando que esta cifra refleja una tendencia sostenida para los próximos meses y no un hecho aislado.

Jacobs destacó que la desaceleración económica del país comenzó luego de un ajuste financiero importante a fines de 2025. A partir de julio y agosto de ese año, aumentó la demanda de dólares, lo que llevó al Gobierno a responder con una suba de tasas para contener la presión sobre el mercado cambiario.

A pesar de estas medidas, el economista señaló que persisten obstáculos para lograr una reducción rápida de la inflación debido a la indexación de tarifas y jubilaciones, que mantienen los precios al alza y dificultan un descenso más significativo en los niveles inflacionarios.

No obstante, Jacobs mostró una postura optimista respecto al futuro, afirmando que existen perspectivas favorables para avanzar en el control de la inflación si las condiciones continúan mejorando.

En cuanto al riesgo país, el especialista puntualizó que, aunque ha fluctuado cerca de los 400 puntos básicos, no ha experimentado la reducción profunda esperada considerando que la macroeconomía presenta bases sólidas. Esta situación refleja la percepción de Argentina como un país impredecible, afectando su estabilidad financiera y la confianza internacional.